
Sentada en la orilla del autobús, reía mientras observaba su rehilete. Gritaba emocionada "mira mami, mira!!"... nadie volteaba, todos iban absortos en sus preocupaciones, los ruidos de los automóviles que transitaban en la oscura ciudad, los gritos insolentes de algún bravucón, el frío de la noche que amenazaba con llover, palabras obscenas comentando los bloqueos absurdos de esta semana y una que otra madre histérica que platicaba sobre la importancia de "saber" educar a los hijos.Pero eso a ella no le importaba...ella solo podía ver su rehilete coloreado de blanco, rojo y verde, como aquella única persona que se acuerda de un patriotismo inculcado; aunque eso poco importa, ella sólo ve como...