miércoles 4 de noviembre de 2009

LO QUE QUEDA

Toda historia tiene un principio y tiene un final...


Quedan los recuerdos de las sonrisas
Quedan los recuerdos de tiernas caricias
Quedan los recuerdos de tus labios
Quedan los recuerdos de tu aroma sobre mi piel
Quedan los recuerdos de bellas palabras
Quedan los recuerdos de trozos de vida
Quedan los recuerdos de lindas ilusiones
Quedan los recuerdos de un grandioso encuentro
Quedan los recuerdos de un amor puro
Quedan los recuerdos de los recuerdos
Queda...tan solo queda un PERDONAME amor.

Te amo y es momento de transformarnos.




miércoles 7 de octubre de 2009

EN AGOSTO


El cielo y el mar continuaron jugueteando en aquellos días de agosto, cuando la lluvia caía por la ciudad continuamente. Era sublime caminar entre esa hermosa ciudad colonial, sus pisos antiguos con pequeñas y grandes gotas de agua, sus árboles que bailaban al sonido del viento y el espléndido olor de la tierra húmeda.

Sus vacaciones se convertían en una larga espera para reunirse los primeros días, pues ella siempre salía a veranear con sus padres y Él se dedicaba arduamente a practicar fútbol con el sentido de matar el tiempo, que se hacía tortuoso cada día que se levantaba sin ella, sin respirar su aroma y escuchar su risa.

Sé que fueron varios veranos de los que disfrutaron, de los que caminaron bajo la lluvia y se carcajearon bajo los chorros de agua sobre sus espaldas. Fueron varios veranos que pasaron en los que se disfrutaron, se descubrieron y se maravillaron ante el mundo. Pero todas las historias de amor al cabo de los años se desgastan…el último verano cambió: no hubo veraneo, no hubo espera…no hubo amor.

Las carcajadas se convirtieron en lágrimas persistentes y las palabras de amor fueron reclamos de desamor. El jugueteo entre la lluvia fueron empujones y gritos tortuosos. Nadie sabía nada, solamente ellos sabían como se destruían, y como en tercera dimensión, con miedo sus mentes se preguntaban que pasaba, mientras su corazón lastimado confundido se aferraba.

Pasó un año más de dolor…hasta que un día ambos despertaron, se dieron cuenta de cuanto se amaban…y se percataron de que era momento de separarse. Llegaron al mismo lugar de siempre, más temprano que de costumbre, fumaron un cigarrillo, vieron sus rostros cambiados…los años habían pasado, el amor seguía solo que se había transformado.

Tantas historias dentro de ellos, tantos momentos, tantas promesas, tantas ilusiones…pero lo inevitable siempre sucede. Se miraron sus rostros cansados, se tomaron de las manos y con lágrimas en los ojos expresaron su amor…no había necesidad de otra cosa…ambos se soltaron, se dieron media vuelta y caminaron en rumbos contrarios…


Sof & Skeu

Siempre Juntos

domingo 20 de septiembre de 2009

SU ROSTRO


Su rostro parecía duro, se limitaba a sonreír solo en algunas ocasiones. Era cortés y saludaba a todos de igual manera. A las personas mayores encantaba por su sencillez y cordialidad; sin embargo ante los jóvenes de su edad parecía sombrío y unas tantas veces pedante.

Cuando lo conoció pareció insignificante, tan solo una persona más. Me parece que si acaso lo volteo a ver, y siguió riendo al lado de sus amigas de una forma tan divertida y jovial como ella siempre lo hacía. Esperaba a su novio, aquel chico tierno y noble que siempre la veía como a una princesa junto a él.

Dos días después aquel joven de aspecto duro desapareció. Realmente ella no se percató hasta que alguien lo mencionó. Y no pareció pasar nada… hasta que volvió. Mágicamente el tiempo se detuvo, como cualquier conspiración que hace el universo para que dos persona se encuentren y se enamoren.

Tal vez ni ellos mismos se percataron de lo que pasaba. Tan solo se volvieron a saludar con la misma cordialidad del primer día. Ella aún salía con su novio y él jugaba fútbol como todos los días. Pero ese día extrañamente ella llegó tarde y sentada en la jardinera lo encontró y lo descubrió.

El mundo giró y al cabo de no muchos días, ella cruelmente, tal vez para algunos, dejó ir a aquel novio tan tierno que la veía con lágrimas en los ojos; aunque ciertamente ella pensaba la crueldad que sería quedarse junto a alguien sabiendo que su mundo se movía junto a otra persona.

Insisto, ni ellos mismos supieron que pasó. Pero todos sorprendidos vimos como ella lo miraba y como él sonreía con jovialidad frente a ella. Parecían perdidos en su espacio y en su tiempo, pues no había necesidad de palabras falsas, tan solo bastaban esas miradas y esa cercanía con la que irradiaban un fantástica energía…

Y así fue, como inició la historia de ella y él. Del cielo y el mar que jamás se pierden en la inmensidad. Él, con aquel rostro duro que le enseñaría a Ella lo que significaría perdonar. Ella con toda su jovialidad que le enseñaría a él lo que significaría amar.

Los nombres, no existen, solo los rostros de Ella y Él.


Sof & Skeu

domingo 16 de agosto de 2009

MI ULTIMA CARTA Y VOLVEMOS A EMPEZAR


El día que me muera viviré en el corazón de Tuxtepec, tierra cálida que me vio nacer…a la fecha creo que no hay raíces más profundas que las que tengo ahí: lágrimas derramadas sobre el inmenso río, pero sobre todo sonrisas arrancadas de mi corazón. Aún espero poder compartir este mágico lugar de mi infancia. Muchas personas me creen envidiosa y superficial; sin embargo sé que el hombre que me ame podrá desnudar mi corazón, sé que cuando eso suceda me acompañará en esa travesía de colores verdes y radiantes…al menos eso es lo que sueño…entiendo que es solo un sueño, sueño que mantengo al tocar mi ventana y descubrirme sola.

Me habían comentado de esta eterna compañera, y ahora que nítidamente me acompaña, la detesto. No te podría mentir, después de tener todo y haberlo perdido en un abrir y cerrar de ojos, ha sido muy complicado levantarme. Sé que de alguna manera me mantuve, sé que sobreviví, pero todo fue tan automático que de repente me percibo parada en medio de la nada.

Alguna vez creí odiar a alguien. Hoy sé que no es así…y mi alma descansa, no soy tan mala, tengo esa rara combinación de mis padres, corazón de pollo con escudo de acero. “No los odio pero no se lo digas a nadie”. Me parece que mi tristeza siempre fue más grande que mi enojo, y al igual que en esta ocasión, no sé como expresarla. Tal vez si la acepto, y tan solo si una vez dejase el orgullo me quedaría atorada plácidamente.

Aprendí a perdonar, aprendí a trabajar, aprendí a continuar, pero jamás he aprendido que hacer con mi tristeza, jamas he aprendido a luchar por lo que amo; tal vez ni siquiera en mí…Hemos crecido, hemos cambiado, pero continuamos perdidos, continuamos buscando esa parte que un día nos fue arrancada…que nos fue negada.


Y aquí sentada con mis orígenes, vieja pluma y papel, me pregunto “¿qué diablos haré?”…tonta pregunta que derrama lágrimas que continúan su rumbo mientras la melodía del piano y el olor del cigarro invaden la habitación…volteo…estoy sola.


Sin embargo ahora lo sé...es momento de continuar.


Sof & Skeu

domingo 17 de mayo de 2009

SENTADA EN MI SOFÁ


No sé como empezar a escribir…solo siento la necesidad de que mis dedos tecleen sin parar los sentimientos atorados que tengo dentro de mi. Necesito este desahogo para mi alma antes de escribir mi última carta. La carta lo nombraría como algo más serio, y esto ya lo dije, es solo un desahogo. Palabras sin sentido que paulatinamente toman forma y un significado para mí.

Estoy triste, algunos dicen que es mi estado habitual. Y ciertamente lo tome como un estado habitual desde hace 5 años aproximadamente. Ahora en el hoyo no sé como seguir. Me siento atorada dentro de un frasco, lo peor de todo es que yo solita me metí en él.
Y después de dos años, la esperanza se volvió a ir de mí como agua entre mis manos.

Conservo la arenilla que entra por mis poros, y resulta punzante hasta llegar a mi corazón. Las lágrimas brotan como la fuente del Partenón, y por más que quiero secarlas los pañuelos se humedecen tan rápido que he optado por que simplemente escurran por mis mejillas hasta mis pies.

Todas las personas creen saber que es lo existe dentro de mi corazón, todas creen saber que es lo que tengo que hacer. Pero nadie en realidad se percata de que es lo que necesito. Me hubiese gustado que te dieras cuenta del amor guardado para ti, en su lugar las heridas se profundizaron y el amor en odio se transformó.

Tengo el coctel de canciones resonando en mi cabeza. Tengo miles de imágenes que circulan por mi mente y tengo el sentimiento guardado dentro de mí. Quisiera tomar todo esto entre mis manos, hacerlos bolita y arrojarlos desde el mirador…pero no se puede, están ahí, y no se van.

Entro en catarsis en repetidas ocasiones, bendigo tus besos y maldigo tu adiós. Alguna vez te lo dije. “tú me dejarás”…y lo peor es que en esta ocasión no me equivoqué. Maldita sea, como quisiera haberme equivocado, como quisiera encontrarme entre tus brazos, respirar tu aroma y sentirme mujer. Maldita sea…lo maldigo otra vez.

Y finalmente sé que no sirve de nada, porque como hace años, tendré que levantarme de la cama con mis cabellos enredados y las mejillas escurridas. Con el dolor punzante en el pecho y el alma destruida. Caminaré hacia el baño y me veré frente al espejo, observaré las lágrimas y sin cuidado las quitaré de mis ojos para poder continuar con la rutina establecida.

Y me iré ahora al trabajo con la ilusión de que aparezcas, la carretera estará más sola que nunca y las noches serán eternas. Escucharé al grillo que canta siempre en el rincón y querré aniquilarlo porque me recuerda mi soledad. Mi eterna soledad que no me abandona y que en estos días me aterra.

No me da miedo la soledad física, pero si aquella soledad que al paso de los años ha embriagado a mi ser…y mientras escribo sigo pensando que hacer con los trozos de sueños y planes mal elaborados. Trato de borrar cada una de las imágenes descubiertas pero me resulta imposible. Trato después de dormir después de una semana pero no lo logro conseguir.

Trato…siempre trato y no concluyo…quisiera tanto regresar el tiempo hasta el vientre materno…quisiera entonces volver a nacer…pero tengo 25 años y el alma marchita. Y ahora lo imploro, y lo suplico…ayuda por favor…ayuda por Dios.

Y aquí sentada en mi sofá, escucho el “tic-tac-tic-tac” y siento que voy a estallar…y las lágrimas brotan con mayor intensidad…perdóname te lo suplico…y tu continuas sin escuchar…quiero desaparecer en mi eterna soledad…aquí…sentada en mi sofá.


Sof & Skeu

domingo 10 de mayo de 2009

CARTA 4


"Y vivieron felices por siempre"... siempre he querido escuchar ese final en las historias creadas; sin embargo por alguna u otra razón nunca he conseguido obtener el beso del príncipe amado acompañado de la promesa eterna.

Podría culpar a los cuentos fabricados en mi infancia que me hiceron pensar que eso podría suceder; podría culpar después a una sociedad machista que te enseña a lavar, planchar, y vivir con tus hijitos; podría por lo tanto culpar a mis padres por haberme regalado un muñeca a la cual cambiarle los pañales y darle el biberon...pero no lo quiero hacer. No quiero culpar a nadie ni estoy empeñada en encontrar la razón última de porque deseo tanto el amor junto a un hombre, formar una familia y educar a un bebé.

Yo lo describiría como un deseo que emana desde el fondo de mi ser, instinto no lo llamaría tampoco, porque algunos especialistas en el tema me lo refutarían de inmediato como hace algunos años lo hicieron. Solo lo llamaría así...deseo.

Es entonces saciar aquel gusto de sentirme humana, de sentirme mujer y de sentirme deseada. Es el gusto de poder amar a una persona, observarla mientras duerme, acariciar su rostro y lentamente acercarte a su oído para reafirmar el amor que nace en tu interior.

Es observar posteriormente a una pequeña criatura, tomar suavemente de su mano, rozar sus labios en su mejilla y sentir que la vida los ha unido para siempre.

Es entonces aquella complementariedad que el universo entero no ha podido definir, ni los grandes maestros ni la enorme ciencia podria descifrar.

Es para mí aquel sentimiento, aún no satisfecho, que me mueve, que me motiva, que me reinvindica a la vida, a mi vida.

Sin embargo, por alguna u otra razón, no ha llegado ese momento.
Entonces, mientras tanto, continuo en el capullo, como aquella oruga gorda que se arrastraba, y que en un buen momento, el búho sabio amigo, aquel animal que puede observarte de noche cuando nadie ve, le enseñó el camino del perdón.
Ahora pacientemente en su capullo, ha sacado su letrero en el proceso de transformación: "Princesa busca a su Príncipe"...en su dolor.


Sof & Skeu

domingo 12 de abril de 2009

CARTA 3



Me encanta el olor del cigarro…me gusta aún más cuando escucho música en la obscuridad. Tal vez se hizo costumbre desde que inicié el camino de la introspección. No es todas las noches, pero en muchos momentos en que tan solo quiero sentir cada una de las partículas que existen a mi alrededor me recuesto, enciendo mi cigarrillo y me atrevo a sentir las vibraciones en mi piel…Majestuoso.
Cada que el minúsculo vello en mi cuerpo se estremece al unísono, los recuerdos vienen a mi mente. Y como ya te dije, no los sufro, ni los revivo…solo son recuerdos, bellos recuerdos que tu corazón atesora. Otra de las cosas que me ha llevado tiempo comprender, es la individualidad y la libertad interior que tiene un ser humano. Aquella individualidad que te hace reconocerte frente al otro, para posteriormente compartirte junto a él.
Pero si hace algún tiempo me hubiese preguntado sobre esto, yo no habría sabido que decir. Tal vez te hubiese repetido lo que un buen libro me dijo, o aquello que escuché en alguna clase. Sin embargo, en este momento puedo hablarte de ello. Tal vez aún un poco revuelto, tal vez un poco tierno, pero sí con la seguridad de quien ha vivido y ha disfrutado de estos días de su vida.
Hablar de lo perdemos a lo largo de los años, no creo sea un tema interesante. No lo es, porque tal vez en realidad no perdemos nada. Al pasar del tiempo te vas dando cuenta de lo que dejamos ir, y con todo aquello que nos quedamos. Como la pequeña cobija que arrastramos y con la cual arrastramos también toda aquella pelusita que existe en el camino.
En ocasiones me siento así. Como la niña que arrastra su cobijita y se entretiene sin dejarla tirada por ahí. Adherida a los objetos de transición que mantiene una meta sin cumplir. Pero no pretendo hablar de duelo inconclusos, porque para ello nos tendríamos que remitir a mi querida tanatología. Por lo que regresamos a ese tema de desprendimiento que existe entre el otro y tú, cuando en tus primeras líneas de vida no has logrado la individualidad y te ha condenado a extenderte hacia los demás. Ese tipo de cuestiones no es fácil, oh! claro que no. Por lo que ese tipo de situaciones lo dejaremos para lo expertos.
Por el momento tan solo me referiré a esas partidas, a esos desprendimientos que llegan a ser significativos en tu vida. Aquellos simples, como perder una muela hasta aquel que te hace cambiar el rumbo de tu vida y probablemente renunciar a unos sueños para poder crear otros. Alguna vez lo creí imposible. Hoy en día sé, que si bien uno no cumple sus sueños el día y hora señalados, puede crear otro espacio alterno, en donde sumergirse y crear entonces otra meta de vida, otro objetivo, otro plan sea una tarea fácil.
Creo que no todas las despedidas son tristes, ni tienen que causar dolor. Existen muchas que te crean un cierto alivio, en donde el desprendimiento sano te hace crecer inmediatamente sales del cascarón. Pero hay otras, que resultan ser como el nacimiento de las mariposas. En lo particular, solo hay una despedida en especifico que me carcome el alma...aquella en que crees tener todo y de repente volteas y todo tiene una tonalidad diferente...Esa despedida me duele...esa donde la palabra amor está de por medio, esa donde haces daño o te hacen daño sin pensarlo...esa despedida que uno no quiere que suceda...
Y que sin embargo, se hace presente. De este tipo de despedidas por muchos años preferí no hablar. Hasta que un buen día, para mi buena suerte también. Me vi ante lo inevitable. Era momento, primero de: SOLTAR, segundo: DEJAR IR, y finalmente de PERDONAR.
Estas tres palabritas, me parecían cosas de nada. Me atrevía exponer frente a las personas la importancia de perdonar. Pero te confesaré, sabía en el fondo que yo misma requería hacerlo para poder continuar. Y probablemente lo más fácil será perdonar al otro. Pero cuando se trata de perdonarte a ti mismo/a, requiere de un gran coraje, de una gran carácter.
El significado de “perdonar” es sagrado para las personas, para pueblos enteros, para la humanidad. Porque radica en un acto deliberado, algunas personas afirman, que antes que nada, es un acto de Fé. Creo que probablemente sea un acto de fé porque pareciera que con él llega un sentimiento de liberación. La vista deja de nublarse y entonces puedes ver con claridad los bosques y ríos de tu alrededor.
Para mí entonces, el perdón se convierte en un acto de fé porque dejas atrás el dolor y el resentimiento, que te llevan a ti mismo a la liberación. Puede haber dolor por algunos momentos, eso es cierto, pero eso jamás significará ni justificará el hecho de querer dañar a un tercero, y principalmente de dañarte a ti mismo. Cada piedra que tiras, te rebota y el dolor puede hacerse mucho más intenso. Sin embargo, ¿cuántas veces no nos obligamos a seguir recordado negativamente y a odiar?
Y hago la fiel aclaración que yo no tengo nada contra el recuerdo, no creo que el recuerdo tenga que venir acompañado de sufrimiento. Creo que podemos seguir amando y queriendo a una persona de una manera diferente. Nada es estático, nuestros sentimientos tampoco lo son, por lo tanto podemos transformarlos de alguna manera, cuando nosotros lo decidamos.
En ocasiones, cuando la luz resplandece en tu interior, sólo te dedicas a contemplar lo bello de la vida, de tu vida. No me parece inadecuado, prefiero empezar a hacerlo aún cuando las cosas no parecen ir tan bien, o cuando las personas por alguna circunstancia se tienen que ir. Como sea, es preferible observarte y seguir contemplando tu bello interior y luego, entonces, observas lo que sí eres, lo que sí tienes, y dejar que el tiempo no se apodere de ti.
En alguna ocasión puse un “stop” a mi vida, y avance en automático. Comí por comer, dormí por dormir, desee por desear. Y se me olvidó disfrutar de la exquisitez de la vida. AHORA, al despertar y ver entrar nuevamente el sol por mi ventana acompañado de su amigo el viento lo pienso: No importa cuando se presente, sólo que llegue. Tiempo de perdón, tiempo de descanso, tiempo de vida. Llego hoy ante ti, haciendo un recuento de mis
HISTORIAS DE RECUERDOS, sabiendo que ha llegado a mi uno de los sentimientos más puros y sanos…

PERDON.

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