
Su rostro parecía duro, se limitaba a sonreír solo en algunas ocasiones. Era cortés y saludaba a todos de igual manera. A las personas mayores encantaba por su sencillez y cordialidad; sin embargo ante los jóvenes de su edad parecía sombrío y unas tantas veces pedante. Cuando lo conoció pareció insignificante, tan solo una persona más. Me parece que si acaso lo volteo a ver, y siguió riendo al lado de sus amigas de una forma tan divertida y jovial como ella siempre lo hacía. Esperaba a su novio, aquel chico tierno y noble que siempre la veía como a una princesa junto a él.Dos días después aquel joven de aspecto duro desapareció. Realmente ella no se percató hasta que alguien lo mencionó. Y no...